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En árabe, es suq; en español, zoco y en ''''barranquillero'''' suena soco. Estas fueron las referencias para que Alberto Salgado bautizara el restaurante del sector financiero de Bogotá con el nombre de Soco.


Pero más que una cuestión de gramática o fonética, a Salgado le gusta lo que representa esta palabra: se refiere a los mercados en Marruecos y otras ciudades árabes, en donde no faltan las especias y se siente en el aire la mezcla de sus aromas.


Y así es su restaurante, una mezcla entre la comida árabe (sus abuelos maternos eran libaneses y llegaron a Barranquilla) y la mediterránea.


"Respeto los ingredientes y productos de ambas culturas, pero les doy un uso más amplio", dice Salgado refiriéndose al aceite de oliva, al zatar, al marmaón, el sumac y su mezcla especial de especias, que usa para marinar o al momento de la cocción.


"Es una receta que se hace en mi casa desde mi abuelo (que era libanés), que siempre estaba en la cocina y lo recibía a uno con un bocado antes de saludarlo", cuenta Salgado.


Con esa materia prima elaboró una carta cuyas entradas están entre los 8.300 y los 12.800 pesos y que incluyen el tradicional tahine con quibbes (9.800 pesos).


"Estos se preparan de la misma forma que en mi infancia: el relleno (carne de res) está adobado con la mezcla de especias nuestra, y la parte de afuera es muy delgada y al fritarla queda crujiente", explica. También sobresale la caldereta riojana de mariscos, más propia del Mediterráneo español.


Entre los platos fuertes (de 18.500 a 23.900 pesos) vale la pena probar el pollo en confitura de limón con ensalada verde y marmaón. "Son casquitos de limón, a los que se les saca la pulpa y se ponen a conservar en un frasco con mucha sal. Esto es muy marroquí", comenta Salgado.


Otro plato recomendado es la bondiola de cerdo (se hace con la cabeza del lomo), que se deshace en la boca.


El marmaón es un producto libanés que se elabora con trigo. "En el Líbano se come con mucha frecuencia, queda como una pasta", agrega el chef, que aprendió en el fogón de su casa a preparar todos estos platos.

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En árabe, es suq; en español, zoco y en ''''barranquillero'''' suena soco. Estas fueron las referencias para que Alberto Salgado bautizara el restaurante del sector financiero de Bogotá con el nombre de Soco.


Pero más que una cuestión de gramática o fonética, a Salgado le gusta lo que representa esta palabra: se refiere a los mercados en Marruecos y otras ciudades árabes, en donde no faltan las especias y se siente en el aire la mezcla de sus aromas.


Y así es su restaurante, una mezcla entre la comida árabe (sus abuelos maternos eran libaneses y llegaron a Barranquilla) y la mediterránea.


"Respeto los ingredientes y productos de ambas culturas, pero les doy un uso más amplio", dice Salgado refiriéndose al aceite de oliva, al zatar, al marmaón, el sumac y su mezcla especial de especias, que usa para marinar o al momento de la cocción.


"Es una receta que se hace en mi casa desde mi abuelo (que era libanés), que siempre estaba en la cocina y lo recibía a uno con un bocado antes de saludarlo", cuenta Salgado.


Con esa materia prima elaboró una carta cuyas entradas están entre los 8.300 y los 12.800 pesos y que incluyen el tradicional tahine con quibbes (9.800 pesos).


"Estos se preparan de la misma forma que en mi infancia: el relleno (carne de res) está adobado con la mezcla de especias nuestra, y la parte de afuera es muy delgada y al fritarla queda crujiente", explica. También sobresale la caldereta riojana de mariscos, más propia del Mediterráneo español.


Entre los platos fuertes (de 18.500 a 23.900 pesos) vale la pena probar el pollo en confitura de limón con ensalada verde y marmaón. "Son casquitos de limón, a los que se les saca la pulpa y se ponen a conservar en un frasco con mucha sal. Esto es muy marroquí", comenta Salgado.


Otro plato recomendado es la bondiola de cerdo (se hace con la cabeza del lomo), que se deshace en la boca.


El marmaón es un producto libanés que se elabora con trigo. "En el Líbano se come con mucha frecuencia, queda como una pasta", agrega el chef, que aprendió en el fogón de su casa a preparar todos estos platos.

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En árabe, es suq; en español, zoco y en ''''barranquillero'''' suena soco. Estas fueron las referencias para que Alberto Salgado bautizara el restaurante del sector financiero de Bogotá con el nombre de Soco.



Pero más que una cuestión de gramática o fonética, a Salgado le gusta lo que representa esta palabra: se refiere a los mercados en Marruecos y otras ciudades árabes, en donde no faltan las especias y se siente en el aire la mezcla de sus aromas.



Y así es su restaurante, una mezcla entre la comida árabe (sus abuelos maternos eran libaneses y llegaron a Barranquilla) y la mediterránea.



"Respeto los ingredientes y productos de ambas culturas, pero les doy un uso más amplio", dice Salgado refiriéndose al aceite de oliva, al zatar, al marmaón, el sumac y su mezcla especial de especias, que usa para marinar o al momento de la cocción.



"Es una receta que se hace en mi casa desde mi abuelo (que era libanés), que siempre estaba en la cocina y lo recibía a uno con un bocado antes de saludarlo", cuenta Salgado.



Con esa materia prima elaboró una carta cuyas entradas están entre los 8.300 y los 12.800 pesos y que incluyen el tradicional tahine con quibbes (9.800 pesos).



"Estos se preparan de la misma forma que en mi infancia: el relleno (carne de res) está adobado con la mezcla de especias nuestra, y la parte de afuera es muy delgada y al fritarla queda crujiente", explica. También sobresale la caldereta riojana de mariscos, más propia del Mediterráneo español.



Entre los platos fuertes (de 18.500 a 23.900 pesos) vale la pena probar el pollo en confitura de limón con ensalada verde y marmaón. "Son casquitos de limón, a los que se les saca la pulpa y se ponen a conservar en un frasco con mucha sal. Esto es muy marroquí", comenta Salgado.



Otro plato recomendado es la bondiola de cerdo (se hace con la cabeza del lomo), que se deshace en la boca.



El marmaón es un producto libanés que se elabora con trigo. "En el Líbano se come con mucha frecuencia, queda como una pasta", agrega el chef, que aprendió en el fogón de su casa a preparar todos estos platos.


Si lo que deseas es una experiencia gastronómica diferente en la que predomine la comida árabe este es tu lugar, aquí el dueño del lugar a tratado de ofrecer una amplia y deliciosa variedad de comida árabe mezclando la con los mejores ingredientes de Colombia.

Si lo que deseas es una experiencia gastronómica diferente en la que predomine la comida árabe este es tu lugar, aquí el dueño del lugar a tratado de ofrecer una amplia y deliciosa variedad de comida árabe mezclandola con los mejores ingredientes de Colombia.

el restaurante es muy hermoso y tranquilo, es bastante acogedor y te sentirás muy comido disfrutando de una deliciosa comida, los platos fuertes se encuentran entre 18,500 a 23,900 pesos, es recomendadisimo de parte de la casa probar el pollo en confitura de limón ya que es sensacional ya que sabe ofrecer muy bien el sabor árabe.

excelente para venir a cenar o a almorzar con la familia o en apreja
Foto opinião do Carolina Castellanos sobre Restaurante Soco
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